Bode y su invernadero estudio en Vancouver

Publicado por el 11/06/2020

A principios de marzo Emily Bode fue una de las pocas afortunadas que consiguió organizarse rápidamente para que ella y su equipo teletrabajasen desde NY mientras durasen estos meses inciertos. Cerraron la tienda y poco a poco el team logró reubicarse en otros lugares. Emily se fue a Vancouver con su prometida, encontrando así un lugar nuevo y especial para trabajar: el invernadero de un viejo patio.

Paredes llenas de objetos antiguos, estantes con libros, plantas… el nuevo HQ de Bode se iba convirtiendo poco a poco en un lugar de gran valor sentimiental para la marca. 

Emily, que había vendido colchas de adolescente, deja huella en sus creaciones con repeticiones de patrones de textiles antiguos en chaquetas, camisas y pantalones, convirtiendo así a Bode en una de las marcas de ropa masculina más comentadas de NY. El año pasado, recibió el Premio CFDA al Diseñador emergente del año, y ahora cuenta con distribuidores en 15 países.

Bode tiene su punto fuerte en su propio ecommerce, donde relanzó la colección de verano de duración limitada inspirada en la relación de su familia con un taller de construcción de vagones del siglo XIX en Cincinnati. La web, diseñada en colaboración con Eric Wrenn, refleja perfectamente el espíritu de Bode para contar historias y pretende ser una recreación digital del invernadero donde Emily está pasando la cuarentena y aprovechando cada rincón para hacer crecer a su marca.

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