Charlamos con Rocío Madrid

Publicado por el 26/11/2019

 

Esta semana hemos tenido la oportunidad de entrevistar a Rocío Madrid. Podríamos decir muchas cosas sobre ella pero, sobre todo, que es artista. Autora de ‘Notas’, un poemario con forma de iPhone 8 en el que habla del amor y de sanar, de sanar bien. A su madre le decía que no lo enseñara, que había cosas personales, y es que no hay nada más intimo que el amor o las notas; los dos tesoros que guarda su iPhone.

Lo que quizá no sabía Rocío es que, al publicar su fanzine, ese iPhone ahora no solo guarda sus secretos, sino los de todas.

 

 

 

Antes de abrir el libro, lo primero que llama la atención es la similitud con algo tan cotidiano como el iPhone. ¿Qué te llevó a elegir este formato? ¿Lo tenías claro desde el principio?

La idea del formato me llegó en uno de mis insomnios. Pensaba hacer un poemario y me di cuenta de que tenía que rendir tributo de alguna manera al contenedor de todas mis ideas, que además es una herramienta creativa. Mi móvil se ha convertido en una herramienta ideal e imprescindible, y bendito el día que me lo regalaron. Gracias mamá y papá.

 

¿Hubieses hecho algo parecido en esos ya obsoletos Nokia o Motorola?

No, ellos no cambiaron mi vida. Nokia lo único el Snake.

 

¿No hay nada de analógico en Rocío Madrid? ¿O es el uso, en este caso del iPhone, un capítulo más de tu expresión artística?

Este formato me vale para este proyecto, pero uso cámaras analógicas y sigo haciendo fanzines porque necesito dar una dimensión física, hacer algo tangible con lo que se me va ocurriendo.

 

¿Cómo ves o cómo te sientes en esa figura de instapoeta?  Un término a veces usado de manera peyorativa, pero que no deja de ser una herramienta más de trabajo, una manera más de expresarse, que al final es lo que todos hacemos en las redes.

¿Soy instapoeta? No sé lo que soy. Pero bueno, si lo quieren denominar así me parece bien. Creo que hay que quitarse los prejuicios ante lo nuevo, si no la cosa no evoluciona. Lo que hago, que abarca muchas más “cosas”, es fruto de la época en que vivimos, sin más, y uso las herramientas y el lenguaje del presente. Creo que intentar expresarse hoy como Lope de Vega lo único que conseguiría sería cercarme la comunicación, así que se lo dejo a los entendidos. Yo sigo con lo mío, además si supiese más no me atrevería a publicar nada, si no hay inocencia no hay atrevimiento.

 

Dices en una entrevista que “la poesía no tiene que ser de una élite”. ¿Crees que este formato puede llegar más a los jóvenes? Porque a mí me da la impresión de que, como en todo tiempo de crisis, se mira al pasado. Veo chicas de instituto leyendo a Alejandra Pizarnik o a Emilia Pardo Bazán, pero igual no conocen a Rupi Kaur o Elvira Sastre.

¡No he leído nada de ninguna de ellas, se me acumula el trabajo! Creo que cada uno tiene que encontrar su fórmula, aunque se nos complique con tanto imput. Pero es muy bonito hacer de bisagra a la poesía con gente que hasta entonces no estaba interesada en ella. Pienso que hay que poner las cosas fáciles desde el respeto y la sabiduría, ahí se demuestra el amor al prójimo. Amén.

 

Has confesado que el libro te ha servido de rehabilitación emocional. ¿Qué hay de ti en él?  Por ejemplo, esa chica que compra El instrumental de James Rhodes para pedir perdón, ¿eres tú? ¿O es tu reflejo en otra persona? Porque a veces hacemos mucho esto, el reconocer nuestros miedos en alguien.

Fue una chica a la que atendí en la librería donde trabajaba, estaba destrozada. A mí me dejaron un mes antes, por eso tuve ese punto catártico con ella, aunque yo ya había pasado esa primera fase de desesperación. Tampoco regalaría ese libro, me gusta ponerlo difícil 😛

 

 

 

¿Hay simbolismo en tu libro? Optas a menudo por las flores, ¿qué significan para ti? ¿Es una fórmula secreta o es la decoración perfecta?

Creo que dos de los síntomas de la madurez en cualquier ser humano son la tendencia a simplificar y el acercamiento a la naturaleza. Vivo en el centro de Madrid, hay poca naturaleza, creo que por eso me recreo con cualquier indicio que me lleve a ella. Las flores y las plantas me parecen algo divino y cuando entran en mi casa les doy el carácter sagrado con el que las considero.

 

El desamor, un tema del que no nos cansamos de hablar. Nosotras también sufrimos, no somos menos mujeres por ello. ¿Crees que estamos aceptando el desamor? ¿Estamos de alguna manera llegando a un punto en el que nos sentimos orgullosas de haber sufrido por desamor?

No hay que tenerle miedo al sufrimiento, la vida sin él no es real. Deberíamos de aprender a asumirlo como parte de un aprendizaje, como algo que nos hace crecer; el mejor motor para madurar. Tampoco es sano recrearse con las puñaladas que te llevas, pero sí levantar la cabeza y decir: he aprendido, me sumo un logro y soy algo más después de esto. Es una manera de tomar las riendas de nuestras vidas. La felicidad es un invento de la MTV o de alguno de estos (si no lo digo reviento).

 

Desde que no duermo contigo, tengo mejor la piel.

Ese descuido de nosotras en favor de la otra persona, que parece algo tan de madre, pero que no deja de perseguirnos. ¿Rocío ha conseguido cuidarse y quererse a ella misma antes que a nadie? ¿Crees que, como generación, lo estamos consiguiendo?

Sí, estamos queriéndonos tanto a nosotros mismos que ya no nos queda hueco para querer a nadie más. En cualquier relación cada uno tiene que renunciar a algo de sí mismo, por pequeño que sea. Se supone que esto debe salir de manera natural, pero a veces uno sacrifica más que el otro y ahí surge el conflicto. A mí me pasó con dejarme las cremas en casa, pero tampoco era algo que me preocupase en ese momento (aunque luego mi cutis lo padeciera). El otro punto es que nos movemos en un contexto extremadamente individualista, y el prototipo de relación de pareja como nos la planteábamos –o como se la sigue planteando mi generación– no es compatible con el paradigma actual.

En la familia, por ejemplo, tiene que haber alguien que de su vida por ella para que se “mantenga”. Suena duro, pero es así, aunque no creo que sea algo negativo sacrificarse por lo que construyes. Nunca he visto a mi abuela recular, además ella todas las mañanas sigue su ritual de belleza y está estupenda.

 

Últimamente el amor es más cibernético que nunca. Ahora las relaciones no suelen nacer en una cafetería o en una discoteca, lo hacen en Tinder o incluso en Instagram. Pero, ¿cómo sobrevive el amor al algoritmo? ¿No me da like porque no quiere o porque no le aparezco?

Porque no quiere. Está todo accesible y fácil; quizás sea ese uno de los problemas, o el gran problema.

 

Si tuviésemos que leer tu libro con una canción, un álbum o una playlist de fondo, ¿se te ocurriría alguna recomendación?

Cuando editaba escuchaba mucho Vashti Bunyan y a los chicos de Animal Collective por separado: Panda Bear, Deakin Joshmin y Avey Tare, y también a Daniel Jonhston RIP <3. Me llegan al alma.

 

 

 

Nos gustaría mencionar tu otro proyecto: Hermanas. Una idea preciosa que nos habla del amor, la amistad y los pequeños gestos. ¿Cómo nace Hermanas?

Porque quería reflexionar sobre las manifestaciones del amor, fuera del amor romántico –que se lleva el monopolio de la palabra– y las relaciones que no piden ni esperan nada a cambio en un contexto donde todo tiene un precio o debe ofrecer unos resultados. Cambié mucho mi manera de ver las cosas después de este trabajo.

 

Sé que no bastan las palabras de agradecimiento pero, si tuvieses que dejar grabado un mensaje o un consejo para todas aquellas amigas que son hermanas, para las que están y para las que vendrán ,¿cuál sería?

Ahora no soy ejemplo de ninguna, pero practicar estas tres cosas me han ayudado a resurgir y a tomar conciencia:

  1. Ser sincera con una misma, conocer virtudes y sobre todo reconocer, asumir e intentar pulir defectos.
  2. No perder el tiempo autocompadeciéndonos ni buscar excusas para considerar que podemos actuar de manera irresponsable o estúpida premeditadamente.
  3. Equilibrio en la alimentación: sin energía o con malas digestiones no se puede hacer nada.
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