En honor a la sencillez

Publicado por el 29/01/2021

Últimamente el estupor de los tiempos, con los dedos casi comprimidos marcando pantallas frenéticamente, diez pestañas abiertas al unísono y una sensación agobiante por la infinidad de información que necesitamos poseer para sentirnos al tanto -sin titubear – de ese estupor de los tiempos, en fin, se convierte en una sed que quema, y en una telaraña interminable de actualidad

La complejidad de la sociedad ultramoderna y su legado de apps sociales in crescendo nos deja exhaustos y ávidos de contacto, nos llena de falsa dopamina que se reconcentra y ennegrece, siempre en un laberinto sensitivo que nos aleja de la conciencia de lo que más nos importa, más que regodearnos en ese scrolling infinito que emprendes sin motivo por si al final del túnel pudieras – jamás – saberte lleno de toda sabiduría popular posible. 

La ‘sabiduría’, los trends más absurdos, el repetitivo update para contar tus likes cual banquero enloquecido, o las stories que han aparecido hace 0’6 segundos y que no puedes dejar de ver aunque conduzcas a toda velocidad. Nos volvemos incisivos, impacientes, intolerantes. Persistes y sigues sin saber cómo. Un engaño de las redes y un juego en sobrecarga que ya va siendo hora de frenar. La salud mental depende mucho de cómo gestionemos ahora todo esto. 

He querido detenerme para dedicar un momento a la sencillez, a dirigir un instante a la oda a lo simple. Abogar por la vida más saludable también coincide con un remanso de músicas donde el estado pacífico y meditativo se absorbe en un abrir y cerrar de ojos, dejando atrás el nervio o la manía obsesiva por comprobar si algo nuevo ha acontecido en tu último pestañeo.

Dicho así, suena salvaje, pero es una realidad tan cierta como que quizá incluso ya estés pensando en comprobar tu newsfeed en este mismo momento. Antagónico a todo esto, nos topamos con artistas que saben alejarse y no darse excesiva importancia. La belleza del acústico. Los picks musicales de esta semana se despojan de todo artificio, y contrarrestan ese hambre por la complejidad más absurda y los adornos más cargantes con un soplo de aire fresco: los acústicos en calma, los escenarios sin pretensiones. Una reacción a ese pensamiento generalizado que nos atormenta: querer ser alguien. ¿A cambio de qué?

Ellos saben responder a la pregunta: no hace falta. En honor a lo simple, entras ligero en estado de gracia. No importa más quién te juzgue o quién eche de menos una versión trendsetter de ti. Quizá va siendo hora de escuchar de puertas para adentro, inspirarnos por el querer ser nadie, y no correr desbocadamente hacia la meta. 

La meta podría bien, ser ésta. Desde LIBRA, te recomendamos una selección de directos en acústico donde no hace falta más que una buena historia y un instrumento para los días de pandemia. Soledad y calma, valernos de lo esencial, olvidar lo demás.

 

 

NICK CAVE – Galleon Ship (Live at Alexandra Palace)

Nick Cave, el viejo príncipe australiano de black jelly hair se adentra en solitario en el icónico Alexandra Palace, en lo alto de una colina al norte de Londres. Una luz violeta, un inseparable y oscuro traje de chaqueta, un piano de cola que inunda una sala con altas ventanas. Tocando, espontáneo y devoto, con sus espigados dedos cubiertos de sortijas doradas; su sombra en el suelo de mármol, y un amasijo de partituras desordenadas siguiendo a la antigua usanza sus mejores canciones con los Bad Seeds. Desde el sosiego, Galleon Ship relata que parece que no estamos solos, porque hay muchas almas que vuelan en lo alto, y sueñan con pertenecer al otro lado. Poesía que llega a su clímax en su último disco, IDIOT PRAYER – Live at Alexandra Palace, donde recoge varias de las piezas clave de su carrera, así como sobretodo, las canciones maestras de Ghosteen, su disco cumbre y más confesional hasta la fecha (2019), dedicado a su desaparecido hijo Arthur.

 

NORA BROWN – Tiny Desk GlobalFest

¿Una adolescente de quince años devolviendo a la vida la música ancestral de los Apalaches americanos con su banjo en una experiencia nueve metros bajo el suelo de Brooklyn para un concierto del Tiny Desk? Sí, por favor, gracias. 

Uno de nuestros descubrimientos más sorprendentes de las últimas semanas es esta brillante storyteller y prodigio del banjo. Nora Brown asombra con su precoz maestría interpretando, con un discurso inteligente para una 10th grader (da charlas TED, ok), en un pequeño acústico dedicado a la música antigua de los nativos americanos: a la historia detrás del banjo al estilo de Kentucky o Tennessee, baladas con una dedicación versátil que ya ha asombrado al público más cultivado de los festivales folk de Estados Unidos. Historias que reflejan el difícil modo de vivir la vida en las cumbres de la región Appalachia

 

LAURA MARLING – Fortune (Live at Home on Later…with Jools Holland)

La dama del folk británica se reconoce precisamente como una outsider de la industria musical, aunque con garantías. Marling ha sabido aferrarse a nuestra búsqueda del confort con muy poco, y siempre con éxito. Nominada al Mercury Prize por su último disco, Song For Our Daughter, la que fuera corista y band member de Noah & The Whale o Mumford & Sons, se abrió camino en Londres labrándose una carrera como solista y hoy se la reconoce como una de las voces más inteligentes y distinguidas de su generación. Durante la pandemia, pese a su carácter introvertido, alivió a muchos con sus clases desde IG Live enseñando sus canciones. Este Fortune, grabado en streaming y en riguroso acústico junto a la chimenea de su casa – en serio, no hace falta nada más – para el programa de Jools Holland de la BBC, es de lo más íntimo y bonito que escucharás estos días. Aún llegas a tiempo para ver su próximo directo desde la Union Chapel de Londres. Pulsa aquí para tus tickets del domingo 31 en DICE (http://driift.lnk.to/LauraMarling)

 

MATT BERNINGER – Silver Springs (EastWest Live)

Se nos había escapado este directo del querido galán de la música alternativa, el sobrio pero siempre encantador Matt Berninger (The National) desde EastWest Studios, cantando Silver Springs, una de las canciones estrella de Serpentine Prison, su reciente disco en solitario (aunque realmente, no lo sea, por todo el personnel que participa en él): una apuesta preciosa y honesta desde un álbum bouquet lleno de pequeñas píldoras reconfortantes, siempre elegantes y con ineludibles ecos a The National. Con una mirada tranquila, nacen composiciones sofisticadas arropadas por colaboraciones amigas de altísimo nivel que ensalzan, y mucho, su nuevo viraje musical (sin mencionar su última y sorprendente colaboración con Taylor Swift en evermore).

Matt no abandona su buen hacer en el arte del songwriting desde la madurez, pero esta vez, su exploración se acomoda en una dirección más orgánica, léase de nuevo, la sencillez. Y, oh surprise, parece que también funciona. Que la calma (n)os llegue.

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