Inspire us: María Estrada

Publicado por el 01/06/2020

 

  • ¿Dónde estás mientras contestas a estas preguntas?

Estoy en casa, en Los Angeles. En mi pequeño jardín en el que no cabe una planta más. Es como Manhattan, el metro cuadrado está muy aprovechado. Mientras escribo esto, un colibrí esta sacando el néctar de una flor justo en frente de mí. 

 

  • Según recita tu bio de Instagram… a veces escritora, a veces estilista, y amante de cosas bonitas en Pomelo Casa. ¿Quién es María Estrada y a qué te dedicas actualmente?

Pues soy una persona a la que le cuesta muchísimo elegir. Jaja! Mi pasado es de periodista full time, pero desde que llegué a LA hace 6 años, he ido descubriendo otras pasiones a las que no he tenido más remedio que hacerles un huequito. Con el estilismo empecé casi sin darme cuenta. Casi todo mi entorno se decida al cine y de la publicidad, y yo siempre había tenido una conexión muy fuerte con la ropa vintage, sobre todo desde el punto de vista antropológico. A veces, la ropa nos da muchas más pistas de nuestro pasado de lo que pensamos. Así que, de una manera muy orgánica, mis amigos me empezaron a llamar para que les ayudara con el vestuario. Y luego llegó Pomelo Casa, que al final está también relacionado con esa vertiente sociológica y con rescatar tradiciones en peligro de extinción. 

 

  • ¿Qué es Pomelo Casa? ¿Cómo nació la idea, qué quieres transmitir y hacia dónde te gustaría que evolucionase?

Pomelo Casa es la excusa que nos hemos inventado para traer un trocito de la cultura española a Estados Unidos. Yo llevaba un tiempo intentando importar producto español, y en ese contexto conocí a mi actual socia, Francesca, también española expatriada. En su casa había unas cuantas cerámicas de Granada, y las dos vimos clarísimo que ese era el producto por el que había que empezar, pero había que darle una vuelta. Así que diseñamos una nueva paleta de colores, y una selección de producto que casara con el estilo de vida americano, y nos lanzamos al vació sin a penas conocimientos empresariales. Este primer año ha sido una aventura y un constante aprendizaje. El background de Francesca como diseñadora de interiores nos ha abierto muchas puertas, y la verdad es que los americanos han recibido bastante bien nuestra propuesta. Ahora, nuestra idea es seguir trayendo artículos de decoración mediterránea, y seguir contando nuestra historia a través de ellos, pero poco a poco, porque esto de importar no es nada fácil. 

 

  • ¿Qué recorrido profesional te ha llevado a donde estás ahora mismo? ¿Qué proyectos destacarías a lo largo de tu vida?

La verdad es que he hecho cosas muy variopintas, y no necesariamente conectadas entre sí. Pero, vistas con perspectiva, todo se resume en storytelling, y eso lo aprendí escribiendo. Todo necesita una historia detrás, ya sea una propuesta de vestuario, un libro de relatos o una marca. 

Recuerdo con mucho cariño un videoclip que fuimos a rodar a cuba. Estuvimos por allí 15 días, y más que un trabajo, fueron unas vacaciones, no porque no hubiera curro que sacar, si no porque todo el equipo éramos amigos, y currar con amigos no cuenta como currar. Jaja. También recuerdo a menudo la tienda vintage de Hollywood Boulevard en la que estuve trabajando nada más llegar a USA. He escrito mucho sobre esa tienda, porque era verdaderamente pintoresca. Los dueños eran dos hermanos de Texas que a priori no tenían ninguna sensibilidad especial para con el vintage, pero habían logrado montar su pequeño imperio, al que venían sobre todo gente del cine a por piezas muy concretas. Aprendí muchísimo sobre décadas y sobre historia, porque todos sus trabajadores eran verdaderas enciclopedias del vintage

 

  • ¿Qué o quién es lo que más te inspira en tu día a día y en tu trabajo?

Desde que empezamos con Pomelo, me inspiran muchísimo los artesanos, que llevan siglos desarrollando su técnica en algún pueblecito perdido pasando desapercibidos. Y tienen un meritazo, porque no es lo mismo persistir siendo Picasso, o Lladró en este caso, que siendo un pequeño artesano al que nadie ha enseñado a vender su producto. Hay mucho trabajo ahí por hacer, también por parte de las instituciones. He contactado con algunos artesanos cuya única línea de comunicación era el teléfono fijo, y así cómo vas a hacer negocio. 

También me inspira mucho todo el folclore español, la copla, la comida, y las tradiciones. Tenemos un país fascinante, pero nos vendemos fatal, aunque este defecto, por otro lado, nos hace más únicos.

 

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