Jacquemus o una nueva forma de hacer el lujo accesible

Publicado por el 03/12/2020

Me llamo Simon Porte Jacquemus, me gustan el azul y el blanco, las rayas, el sol...”. Así comienza su biografía en Instagram. Su cifra de ventas tampoco deja lugar a dudas: los códigos de los antiguos gigantes del lujo se están quedando obsoletos.

Jacquemus irrumpió en el panorama de la moda hace poco más de una década, dándonos a entender que si hubiera nacido en el siglo XVIII, la Revolución Francesa habría comenzado en la Provenza

Alude a su región natal como fuente de inspiración continua para su marca, pero quizá la clave de su éxito sea esa sencillez innata que va más allá de sus diseños y logra conectar con el público más joven. 

Y es que Simon no se esconde. Ni tampoco a su pareja, ni a su cachorro Toutou, ni a su abuela Liline, a menudo protagonistas de un Instagram que él mismo maneja y que debe traer de cabeza a las antiguas escuelas de marketing. ¿Alguien se imagina a Karl Lagerfeld (que en paz descanse) detrás de las redes sociales de Chanel

Selfies y paisajes se alternan con secuencias de tres imágenes repetidas con la intención de no descuadrar el tan preciado feed. Y lejos de saturar al espectador, las fotografías disparadas con su iPhone se han materializado en dos libros que constituyen un viaje directo a su imaginario.

Desfilar en la Semana de la Moda de París ya no es sinónimo de un aspiracional elitista y lejano. El diseñador se desmarca del lujo tradicional en su comunicación: entre sus stories destacados se encuentran un número de WhatsApp como servicio de atención al cliente y la playlist que escucha todos los días de su casa al trabajo. 

Sus últimas publicaciones en esta red social pertenecen al lanzamiento de Pink, una colección cápsula de Navidad teñida completamente del mismo tono por el que apostó para su desfile del pasado verano. Una oda al optimismo en tiempos en que la blazer gris (encima del pijama) se ha convertido en la prenda por antonomasia para el teletrabajo. Eso sí, esta vez en diseños sporty pura carne de millennial, entre ellos: una sudadera con capucha, una camiseta de algodón y unos biker shorts en punto, sin olvidarse de accesorios como su ya mítico micro bolso Chiquito y unos calcetines por el precio de 35 euros. ¿El resultado? La mayor parte de las tallas agotadas en menos de 24 horas. 

Un concepto líquido del lujo que resiente los muros de la industria tradicional, más acorde a una sociedad cambiante que avanza a golpe de click. 

Decía Picasso que para romper las reglas como un artista hay que aprenderlas primero  como un profesional. Y parece que Jacquemus le ha dado la vuelta al tablero.

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