La poesía “que hace volver” a través de Lana e Irene de La Carmensita

Publicado por el 25/11/2019

 

Volver, con la frente marchita”, decía Estrella Morente. A menudo buscamos volver a algo, a un recuerdo feliz o a un sentimiento inolvidable. Eso es –más o menos y con palabras más bonitas– lo que hacen en una editorial llamada La Carmensita. Un proyecto en busca de poesía que nace en el regazo de Lana e Irene. Irene y Lana. Dos mujeres feministas y luchadoras que se han encontrado gracias a sus ganas de cambiar el mundo.

 

¿Por qué La Carmensita? ¿Lo teníais claro?

La verdad que el nombre vino solo. Cuando pululaba la idea de montar una editorial en mi cabeza tenía bastante claro que tendría una inspiración clara del sur, donde nací y crecí. Puedo decir que tuve desde el principio muy claro lo que sería la semilla de La Carmensita, desde su nombre, hasta su posicionamiento como editorial, así como su imagen gráfica. Junto a Irene esa semilla está tomando un camino muy bonito.

 

Decís que buscáis esos poemas “que hagan volver”. Me ha parecido precioso. Son tan importante las raíces… ¿cómo os han condicionado a nivel artístico?

Irene. A mí, a nivel artístico me ha condicionado completamente, y no solo por mis raíces personales, al final estudiar Historia me ha hecho ver que todo está relacionado, que no hay puntada sin hilo en todo lo que llevamos de humanidad, que todo viene de dentro, de la raíz, así que yo no iba a ser menos. Mis raíces extremeñas y andaluzas me han hecho verlo todo de manera diferente, sobre todo por el hecho de sentir en ellas un refugio en el que esconderse o en el que disfrutar y olvidarse de todo. Son mi puerta a todo lo que he sido, y me ayuda mucho a seguir escribiendo.

Lana. Ambas tenemos raíces del sur, eso también ha ayudado mucho a poder tener una visión conjunta de lo que queremos que sea la editorial. Llevo desde los 18 años lejos de casa, por lo que, para mí, todo aquello que me hace en cierta manera volver siempre lo acojo como algo especial y necesario. Recuerdo mis veranos en Cádiz, en la playa junto a mis primos, el tupper de fruta y las sombrillas de colores. Son momentos a los que solo puedo volver de la mano de las expresiones artísticas.

 

La poesía es uno de los géneros con mayor carga sentimental. Pero más allá de este escapismo emocional, la poesía es, también, un arma social para vosotras, ¿qué significa la poesía?

I. Para mí la poesía es la manera más sincera de decirse la verdad a una misma.

L. Enlazando con lo anterior, para mí la poesía es el medio para volver a aquello de lo que no nos queremos ir.

 

 

 

Esta semana ha sido el día de la mujer emprendedora. Y vosotras, sin duda lo sois. ¿Cómo empezar? Emprender ahora mismo, ¿qué opinión os merece?

No revelo nada nuevo si digo que emprender es duro. Es cierto que mi situación personal me empujó en cierta manera a dejar a un lado la estabilidad que tenía, donde tuve que permitirme parar y recuperarme. Al principio fue una situación de mucho susto y aún hay días en los que el miedo bloquea, pero creo que también es importante apostar con cabeza en lo que uno es feliz, trabajar con cariño y disciplina y, sobre todo, saber celebrar tanto los fracasos como los méritos.

 

¿Cómo valoráis el papel de la mujer en vuestras disciplinas? ¿No hay o no se les ha dado voz?

I. Yo parto de que no se nos ha dado voz en ninguna disciplina. Si nos remontamos a la Historia, nos han estado maltratando (y siguen maltratando), dando esquinazo a mujeres que tenían cosas increíbles que contar. Yo creo que hay que luchar en cada uno de los espacios por ser escuchadas porque está claro que, aunque hemos avanzado, seguimos siendo un cero a la izquierda que ahora está de moda, así que hay que aprovecharlo para romper todo el sistema, que al final son todas y cada una de las cadenas que nos oprimen y silencian.

L. Las mujeres seguimos siendo una parte muy castigada en la mayoría de disciplinas. Sí que es cierto que hay un cambio y yo me alegro mucho cada vez que veo proyectos nuevos que salen adelante, cuando veo más nombres de mujeres en exposiciones, cuando escucho también las voces de ellas, pero aún hay mucho que hacer. Por eso veo importante ser parte del motor del cambio.

 

¿Cuáles han sido vuestros referentes?

I. Mis referentes son todas aquellas mujeres desde el principio de los tiempos hasta ahora que han decidido levantar la voz. Al final nos llegan cuatro nombres contados, pero hay muchísimas más mujeres que han conseguido plantarle cara a sus vidas patriarcales y salir de ellas, o que siguen intentando luchar, y creo que debemos de tenerlas tan en cuenta como a las que salen en los libros de Historia.

L. La mayoría de mis referentes las he ido descubriendo desde hace poco tiempo para acá. Si en algo me gustaría aportar, es en que las futuras generaciones crezcan pudiendo nombrar multitud de nombres femeninos que les inspiran, en los que se vean reflejadas o que tomen como ejemplo para hacer lo que deseen. Creo que es muy importante no dejar nunca de escuchar y darnos hueco entre todas.

 

 

 

Sé que es una decisión difícil pero, ¿tenéis un poemario o autora favorita? Al que siempre acudís cuando la tempestad se hace demasiado larga.

I. Desde hace dos semanas Audre Lorde y su poemario El unicornio negro se han convertido en el libro de mi vida.

L. Yo no sé de pájaros, no conozco la historia del fuego. Pero sé que mi soledad debería tener alas”. La Carencia de Pizarnik siempre me ha llegado muy hondo.

 

Os sigo por redes sociales. Muchas veces me quedo atónita con todo lo que hacéis, y todo lo que, imagino, no se ve a través de una pantalla. ¿Sacáis fuerzas o las fuerzas os sacan a vosotras? ¿Usáis el insomnio como un elemento artístico más? ¿O sois totalmente diurnas?

Sacamos fuerzas de debajo de las piedras porque al final esto nos gusta y apasiona, y aunque sarna con gusto sí que pica, nos tenemos la una a la otra para apoyarnos y estar cuando una de las dos flaquea un poco. Al final somos un equipo, una familia, y eso es lo que nos mantiene con ganas y a flote. Yo (Irene) soy totalmente diurna, soy incapaz de quitarme horas de sueño, de hecho, cuanto más temprano me levante, más productiva soy. Y yo (Lana) equilibro un poco la otra parte, siendo un poco más búho. Tengo que reconocer que la calma de la noche me ayuda mucho a trabajar.

 

La Carmensita es joven, pero está teniendo gran aceptación en las redes. ¿Qué le diríais a aquellas dos jóvenes que se atrevieron a montar una editorial?

Menos mal, y gracias.

 

Y ya, por último, ¿qué le diríais a las que empiezan?

Rodearos de personas que os impulsen, que os llenen de ganas de crear, de sentir que merece la pena tirar hacia delante cuando las cosas parecen torcerse. Tenernos la una a la otra es sin duda el núcleo que permite que La Carmensita crezca, a pesar de sus dificultades, que las hay. Hay que ver los comienzos (y lo que viene después) tal cual es, sin edulcorantes ni derrotismos, pero con el ánimo y el carácter de decirnos a nosotras mismas: voy hacia delante.

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