Lucía Medín presenta ‘Historia de cinco vidas’

Publicado por el 25/02/2021

Nos hace mucha ilusión a todo el equipo de Libra poder anunciar el lanzamiento de ‘Historia de cinco vidas‘, el primer libro de nuestra directora editorial, Lucía Medín. En este relato, que ya podéis encontrar a través de Amazon, descubriréis la historia de una chica que podrías ser tú. ‘Historia de cinco vidas’, habla de una persona cualquiera, que un día decide dejarlo todo y cambiar su vida. La valentía que transmite la protagonista, es la misma que la de Lucía al emprender el camino de apostar por su sueño. Un sueño que cada vez es más realidad.

A continuación, os invitamos a leer estas palabras que la autora nos ha dedicado.

 

“El 2019 me fui un día a tomar un café a Hermanas Arce. Llevé el ordenador porque iba a tener un tiempo extra y, en lugar de leer un libro o ver el móvil decidí escribir a ver si me salía algo. Pensé en que fuera algo cómodo con diálogos. Durante esa época me volví bastante fan de los podcast de ficción así que me dejé llevar por la idea de escribir algo que se pudiera convertir fácilmente en un podcast. 

Después de dos cafés, una tostada de masa madre y un bollito de canela, había escrito más de dos páginas de lo que ahora es Historia de cinco vidas. Después solo tuve que continuarla y a las dos semana decidí que como prueba ya me parecía suficiente. 

Historia de cinco vidas es una historia corta y rápida de leer en forma de diario. Su protagonista se parece a mí en muchas cosas, aunque también he mezclado rasgos de personalidades de amigas y familiares. La protagonista escribe lo que le pasa esperando que pase algo más hasta que descubre una caja con unas fotos en el desván de la casa de sus abuelos.

Meses después de acabarla, notaba que la historia se estaba muriendo en mi ordenador y pensamos que, no hacía falta esperar a las respuestas negativas de las editoriales para una historia corta y decidí autopublicarla. Una forma sencilla y sin inversión es Amazon. Aunque es una forma barata y rápida de tener un libro, también tiene su parte mala como el poco control sobre la producción, los derechos, etc, etc. Pero a mí me ha servido para dar el salto y atreverme a decir, “soy escritora he autopublicado un libro en Amazon y tengo otra novela larga en camino”. Me repito esto como un mantra en algunos momentos críticos. 

Ahora puedo decir que “solo tuve que continuar” pero, en realidad es mucho más que eso. 

A la hora de escribir, yo me siento, me pongo música, me tomo algo caliente y escribo. Eso me resulta más natural. Empiezo escribiendo lo primero que se me viene a la mente y le voy dando forma. Si llega al punto de que no me gusta, lo guardo en una carpeta oculta en una subcarpeta en medio de otras muchas que tienen nombres escritos sin vocales. Como si viniera alguien a ver lo que he escrito y me fuera a avergonzar por eso. La mente es la que peor juega contigo misma. 

A cada historia le pongo una banda sonora diferente y así me imagino a los personajes escuchándola. También me sirve como programación mental. En cuanto me pongo la playlist de lo que estoy escribiendo se me empiezan a ocurrir cosas y ya me meto de lleno en lo que tengo que hacer, sin distraerme más de la cuenta. 

Lo difícil es continuar, es seguir. Es dedicarle tiempo. Sobretodo si durante todo el día trabajas y luego llegas a casa y tienes muy claras las prioridades: sacar a Frida a pasear, hacer el tupper y no caer en la tentación de pedir algo de cena y ver los Simpsons. 

Tener a alguien a tu lado que te diga “ya lo hago yo, tú siéntate y acaba lo que estás escribiendo de una vez”, para mí fue primordial y lo agradezco más que nunca y por eso le he dedicado el libro, sin su ayuda no hubiese sido posible. 

En verano decidí volver a probar y me pedí una excedencia durante agosto para poder escribir y estar descalza al aire libre en Galicia. Fue cuando escribí el groso de la novela larga que ya he terminado y estoy trabajando en publicar.

Empecé un día de sol sentada en una silla de playa en el jardín, fingiendo que hacía calor y que estaba a gusto. Me pasé horas y horas sentada mirando al mar, al monte, escribiendo en el bus de camino a San Vicente, mientras ponían la mesa para comer en familia o mientras mis sobrinos estaban de siesta. Siempre con la idea en la cabeza de “Sigue, sigue, sigue”. Esa obsesión se convirtió en un libro de 300 páginas que se llama “Llevo tu nombre”. 

La verdad es que escribir me parece algo muy solitario. Obviamente es un proceso que haces sola pero, también es solitario a la hora de pensar en qué vas a hacer con lo que has escrito. Muchas autoras tienen agente, contactos con editoriales o ya van negociando su próximo libro. Yo cuando acabé mi pequeña novela, se lo mandé a mis familiares más allegados y también a algún que otro contacto para que me tuviera en mente para cualquier cosa. He buscado editoriales, le he preguntado a amigas si conocen editoriales o editores, he buscado agente y ahora estoy en el proceso que espero que acabe pronto y que tenga un final feliz.

Muchas veces pienso que escribir es algo que todo el mundo puede hacer y, sobre todo después de la pandemia pienso que mucha gente se ha puesto a ello y que no habrá un hueco para mí entre todas estas personas que “ahora son escritoras” pero es un pensamiento disociado e intoxicado por el vacío que está debajo del salto que estoy haciendo. 

Hace unos años publicar era solo cosa de unos cuantos que garantizaban las ventas de miles de libros de tapa dura. Ahora hay un montón de editoriales independientes que apuestan por historias más únicas, muchas de ellas que representan nuestra realidad sin seguir líneas editoriales o modas. Es una vía de escape para las personas que escribimos y para las que leen que, a través de lo que están imaginando se sienten identificadas, imaginan, abren su mente, se nutren o, pasan un buen rato en el metro. 

Me siento afortunada de ser escritora y me muero al pensar que alguien pueda llegar algún día a leer mi libro en una cafetería y decirle a otra persona “Tía, es que soy yo, este personaje es como si fuera yo misma”. Me muero de ganas. 

¿Se me está haciendo largo el proceso? Sí ¿A veces pienso que no va a llegar a buen puerto? También ¿Confío en lo que me dice todo el mundo de que el libro es bueno? Nunca. ¿Leo un poco de lo que he escrito y me gusta mucho? (Casi) Siempre ¿Voy a seguir escribiendo historias por que que es lo que me hace feliz? Absolutamente”.

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