Romualda: la mezcla perfecta de artesanía, expresión artística y buen diseño.

Publicado por el 25/05/2020

by Marta Aguilar

Romualda era una artista muy anciana que vivía en el desierto de Rodalquilar, Almería. Se alimentaba a base de naranjas, limones, frutos secos y rayos de sol. Su obra se nutría de la misma tierra para crear esculturas llenas de vida. Cristina y Mariana Aguirre la conocieron en su infancia, y su forma de entender la vida y respetar la naturaleza fue la inspiración de la cual nació esta marca de sombreros española en 2019, que tomó también su nombre: Romualda.

 

 

“Creemos que los sombreros tienen una gran personalidad, y confiamos en que las personas que los llevan también. Lo que más ilusión nos haría es que lo llevaran los hijos y nietos de nuestros actuales consumidores, que sean piezas de gran valor que duren en el tiempo y pasen de generación y generación”, nos cuenta Cristina, una de las hermanas fundadoras del proyecto. “Yo soy pintora e ilustradora, y Mariana es diseñadora de producto, y actualmente estudia un Máster de diseño en Art Center School of Design de Los Angeles, California. La marca nace con la ilusión de combinar nuestras dos pasiones, el arte y el diseño.”

 

 

De manera intuitiva, decidieron emprender dando vida a un producto único y atemporal, sin seguir modas ni tendencias. A pesar de ser un equipo muy pequeño, cuentan también con proveedores con los que trabajan de manera muy cercana. Y lo cierto es que, Romualda ha conseguido, en poco tiempo, transmitir una fuerza original y expresiva, celebrando lo cotidiano con una personalidad difícil de igualar. Actualmente trabajan en tres líneas de producto: piezas únicas, drops y colecciones permanentes. Para las piezas únicas, el diseño está pintado directamente sobre el patrón, a mano una a una, por lo que cada una es completamente exclusiva y difícilmente reproducible. 

 

 

“Nuestros sombreros están hechos de manera artesanal, rescatando técnicas decorativas ancestrales. Para esta primera colección cápsula, hemos apostado por la técnica del “marmoleado” de origen japonés. Utilizamos algodón orgánico 100% para la parte con dibujo, en la que pintamos con pintura especial para textil”. Y debido a la situación actual de crisis sanitaria, también han tenido que adaptar sus procesos. “Debido a la falta de telas hemos comenzado a utilizar tintes naturales, como cochinilla, cúrcuma e índigo. Es un proceso muy largo y complicado, aunque los resultados son maravillosos”.

En cuanto a planes de futuro, tienen claro que su plan es poder seguir trabajando de manera intuitiva y salvaje, creando productos exquisitos que esperan que sus clientes usen y amen durante toda la vida.

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