¿Se convertirá el cuello bebé en el símbolo de los nuevos años 20?

Publicado por el 11/01/2021

Bebé, babero, bobo… la letra B da nombre y forma al cuello protagonista de las últimas temporadas. 

Hasta ahora, el también llamado cuello baby doll solo era perenne en los armarios de las abanderadas de la estética lady, con Alexa Chung como una de sus principales representantes. Para el resto, otra tendencia más que no lograba resistirse al ciclo de la moda e incorporarse de forma definitiva a su vestuario. 

Una década después de su último apogeo y cada vez más distante del clásico popelín blanco, vuelve bajo la máxima de los 80’s: cuanta mayor la exageración, mejor. Encajes y fornituras varias, diversidad de materiales, volúmenes XL… las pasarelas ya preveían la necesidad de centrar la atención del look hacia la parte más visible en una videollamada.

No solo las grandes firmas se dieron cuenta: las insiders Blanca Miró y María de la Orden han convertido este elemento en un distintivo de La Veste, marca que fundaron en 2018. Cada temporada lo incluyen como complemento en sus colecciones o incorporándolo a blusas de estampado liberty con ribetes en contraste, cuadros vichy de aire pre-escolar e incluso una edición metalizada para las pasadas fiestas. 

Venderlo como cuello desmontable es un filón con el que también dieron pequeñas artesanas digitales en plataformas como Etsy e Instagram.

La teoría del pintalabios rojo (según la cual las ventas de este producto aumentan en épocas de recesión económica) ha encontrado en esta pandemia un sustituto compatible con el uso de mascarillas. Asequible, favorecedor y capaz de levantar el look y el ánimo.

Cada vez son más las marcas que abogan por este tipo de prendas adaptables, que logran transformar su aspecto con un gesto tan sencillo como abrochar un botón. Entienden que parte de la solución a las dos grandes crisis (económica y climática) es dejar de fabricar en masa para pasar a un modelo de producción ajustado a las necesidades medioambientales y del consumidor, con diseños duraderos, personalizados y versátiles. 

Y es entre la filosofía del slow fashion y el resurgir del estilo de Lady Di (si es que en algún momento se fue), entre el último grito en moda y la sostenibilidad de las prendas vintage, entre lo retro y lo naïf; donde aparece el nombre quizá más curioso de este cuello: Peter Pan. Otro viaje al pasado, el regreso a la inocencia de la infancia como respuesta a un presente ineludible.

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