Sostenibilidad desde cerca con Aletheia

Publicado por el 01/07/2020

1.     El movimiento emprendedor suele estar asociado a los jóvenes, pero vosotras lo habéis re-definido para que nazca de la experiencia. ¿Cómo fue ese salto a crear algo vuestro, de cero, después de haber trabajado muchos años para otras marcas?

Siempre hemos visto la necesidad de crear algo cercano a nosotros mismos. Recuerdo las primeras conversaciones sobre el peligro al que planeta y los mares se enfrentaban, y siempre ha sido algo por lo que me he preocupado mucho. Todo estos mensajes de preocupación llegaron a mi vida con el diagnostico de mi enfermedad, en una edad además donde empiezas a dejar de ser “joven y despreocupada”. Recuerdo las luchas de Greenpeace sobre salvar a las ballenas, los océanos o la contaminación del CO2. Por aquel entonces, siendo directora creativa en Jocomomola, colaboramos con varias de estas entidades sin animo de lucro para  apoyar a difundir el mensaje y ayudar a que más gente pudiera empezar a reflexionar y a tomar conciencia. Ahora, todo esto ha crecido y a gran velocidad. Siento una gran necesidad de aportar mi granito de arena. Me parece que Aletheia puede marcar un mensaje de paz y amor, para sentirse libre de incorporar en cada uno los cambios de visión que experimentamos en nuestra vida. Pienso que el arte, la belleza, el color y la calma es una buena fórmula para llevarnos a la necesidad de aportar algo diferente.

 

2.     ¿Cuál ha sido vuestro mayor aprendizaje después de crecer profesionalmente vinculadas al mundo de la moda?

Sobre todo hemos llegado a creer firmemente en nuestro propio sentir sin dejarnos influenciar por las tendencias o los juicios. Lo importante es ser tú mismo y estar dispuestos a cambiar y evolucionar.

 

3.     La influencia de Japón en la marca es visible en todo lo que hacéis. ¿De dónde nace esta relación y por qué es importante para Aletheia?

Yo diseñé para Sybilla para más de 20 años. Sybilla era y sigue siendo muy famosa allí, y viajábamos varias veces al año para trabajar con nuestro equipo en Tokio. Me dejó fascinada: la gente, las costumbres, la comida, la precisión, el respeto por la naturaleza. Me impresionó muchísimo. Aprendí tantas cosas en esos viajes… Mi familia ya trabajaba y viajaba allí, por lo que era una cultura muy cercana a mi. Mi compañera y amiga Ayako es japonesa, también trabajó en Sybilla, y ya conocía mi trabajo cuando ella todavía vivía en Japón. Su sueño fue llegar a España y trabajar con Sybilla. Allí nos conocimos y decidimos seguir trabajando juntas y lo disfrutamos muchísimo. Tenemos una conexión muy especial. Nos entendemos muy bien y nos encanta trabajar, sobre todo cuando las creaciones son nuestras.

 

4.     Desde vuestro punto de vista, ¿qué diferencia al consumidor japonés del español?

En Japón siempre ha habido una pasión por tener y conocerlo todo. Hay una cultura muy extendida de consumo, y eso hace que encuentres de todo allí. Al inicio, me parecía divertido poder encontrar de todo tan fácilmente y jugar a comprar, pero luego me empezaba a dar cuenta de toda la contaminación que esto estaba generando. Durante esos años, aquí en España no era lo mismo. Se compraba moderadamente, e incluso no todo se podía encontrar.

5.     Vuestra marca evoca paz, armonía, calma… ¿Cómo os habéis lanzado a crear un universo con estos valores en un mundo frenético donde la urgencia prima en nuestras vidas? ¿Consideráis que el público al que os dirigís lo valora, o por qué creéis que acaban finalmente interesándose por la marca?

La marca nace de una fascinación con lo bello, y lo bello evoca calma. Esos colores cercanos a la naturaleza con los cuales trabajaba en Sybilla me maravillaban. Fue un antes y un después cuando descubrí que los podía conseguir a través de la naturaleza con los tintes naturales y las técnicas ancestrales. Empecé a investigar este mundo, por interés artístico, y por necesidad terapéutica, de salud.  El proceso fue poco a poco pasando por diferentes fases: empezando con la investigación, haciendo pruebas, equivocándonos, o más bien aprendiendo para saber qué quería conseguir: que las prendas agarrasen la esencia más pura e intima de la planta. Esto se nota al llevarla puesta, porque las ondas vibran con la energía de las plantas. Hacemos nuestras prendas libres de los tóxicos, y no queremos trabajar como se trabaja en las fábricas industriales. Queremos hacer ropa como se cocina un buen guiso, poniéndole todas las ganas del mundo para que guste y te alimente; de belleza y de paz. No nos interesa sorprender con las formas, preferimos hacer básicos duraderos que valgan para muchas ocasiones. Queremos compartir esta filosofía con nuestro público, y pensamos que ahora mismo la gente está con más ganas que nunca de cambiar sus hábitos. Supongo que con tanto comercio y la posibilidad de tenerlo todo (o más de todo) nos hemos empachado.

 

6.     ¿Cuál ha sido o es el obstáculo más importante al que os habéis tenido que enfrentar para consolidar la marca?

Somos artesanos, y esto empezó como un proyecto de investigación. Es una evolución constante traspasar las ideas y conceptos creativos a un lenguaje empresarial. ¡Pero lo estamos consiguiendo!

7.     La palabra sostenibilidad se escucha cada vez más. ¿Cómo entendéis vosotras este concepto?

La sostenibilidad es un término muy amplio. Para nosotros tiene mucho que ver con la coherencia. Queremos que Aletheia sea coherente con las necesidades del planeta en el que vivimos. Esto se manifiesta en nuestro día a día de varias maneras: en no crear colecciones que mueran temporada tras temporada, en no utilizar productos tóxicos de usar y tirar en contacto con nuestra piel, en reutilizar el agua que empleamos para teñir, en usar únicamente telas naturales, en reutilizar nuestros retales sobrantes para hacer otros productos, y por supuesto, en acompañarnos de forma cercana en el trabajo donde cada persona es importante por igual y con ganas de darlo todo en un proyecto en desarrollo.

 

8.     Considero que el trabajar con materiales naturales traspasa la barrera de lo ético, para llegar al plano de la salud. ¿Cómo entendéis vosotras esta relación y por qué lo consideráis también importante?

Es importante ser consciente de lo que puede llegar a hacernos daño. Al igual que el planeta ha ido poco a poco enfermándose, los humanos también tenemos cada vez más enfermedades graves, enfermedades neurológicas y autoinmunes. Yo sufro de una de estas enfermedades, y quizás la búsqueda del por qué me ha pasado a mí y cómo me ha pasado, me ha hecho llegar a buscar otros caminos. 

9.     ¿Qué queréis aportar al mundo con vuestra marca? Porque además no solo son piezas únicas de moda, si no que los talleres tienen mucho peso en vuestro universo. ¿Hacia dónde os gustaría que evolucionase?

El bienestar es lo que más nos importa. La salud. Creemos firmemente en la felicidad que nos da hacer y aportar belleza, y cómo esto puede ayudarnos a nosotros y a aquellos que nos rodean. Para ello, desarrollamos nuestra forma de expresarlo enseñando lo que amamos y sabemos hacer en nuestros talleres.

 

10.  ¿Cómo os habéis adaptado a la crisis sanitaria que hemos vivido estos meses para que Aletheia siguiese evolucionando?

Hace tiempo que yo padezco de gran sensibilidad a determinados ambientes y situaciones. Resulta que los viajes en avión me dejaban agotada y con más propensión a enfermarme. Por aquel momento estaba yendo a un médico especialista en medicina celular, y me recomendó usar una mascarilla. Fue increíble porque al empezar a usarla cada vez que viajaba, mis síntomas se reducían casi por completo. Yo ya había probado muchas mascarillas, y sabía de primera mano lo desagradable que podía ser llevarlas, por su olor, el tacto con el material contra la piel, etc. De modo que cuando COVID-19 llegó, ya teníamos nuestras mascarillas desarrolladas para nosotros. Empezamos haciéndolas con retales de nuestra seda de diferentes colores y regalándolas, pero empezó a haber demanda. Así que las hemos puesto a la venta. Ojalá pudiéramos respirar aire puro todo el rato sin sentirnos en peligro, pero parece que no es el caso.

11.  ¿Qué es lo que más os inspira en vuestro día a día?

Estar unidos, las sonrisas, los amigos, la música, y todo lo que implica dar y recibir del placer a través de los sentidos.

Mas información en su web y en su instagram

 

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